Mensajes
I
Dónde estás Josefina de mis amores!
Seguramente los jóvenes todavía te voltean a ver
aún después de tres hijos
Dónde tus piernas bien torneadas y tus caderas imponentes
Dónde mis preguntas simples como por qué el cielo se llama cielo
y no se apellida Ángel
Dónde estás Josefina de mis amores
ahora, sí, cuando más te necesito!
Otras han venido a ser como tú,
hasta con ojos verdes;
ya ves, ahí está lolita con labios extravagantes
pero no son los tuyos, qué va!
Ya ves ahí está la mujer de gladiolas
con sus pechos come palabras y hasta tu altura.
Ay! dónde el corte de tu falda que sugería todo
Yo te extraño y lloro porque ya no apareces en las calles
donde mi pubertad conoció tu saludo y mi corazón tu beso.
II
Esas calles donde el polvo se atrevió a tocarte,
de donde tanto querías huir.
Qué es de ti Josefina pasionaria!
hace meses que no veo tus nalgas firmes ni mi espíritu latiéndote
Ah Josefina maldita, después de ti ya no hubo más deseos.
Otras han venido, sí,
ya ves, ahí estaba aquella colombiana,
mamá de la pequeña Valentina.
Tenía tus caderas aunque no tu piel.
Otras han venido, y más vendrán
pero no serán lo mismo.
Ah Josefina bendecida desde que te conozco,
dónde están los tacones que me hacían asomar a la ventana mis ojos devotos.
Ando dando vueltas por los rumbos donde tus cambios de look y de vida
nos hacían rencontrarnos,
y no apareces.
Doy vueltas también
en la cama donde me regalaste erecciones con tu sonrisa la más amable,
y nada
de nada.
III
Carajo! Qué tanto esperas para aparecer?
No tengo varitas mágicas ni amuletos.
Dime dónde estás y yo iré por ti,
no hay problema;
sólo ya no quiero extrañarte,
ya no quiero encontrarte fragmentada en todas las mujeres.
Sal ya de donde quiera que estés Josefina linda.
Aún me veo afuera de tu baño oyendo la regadera que jugaba con tu cuerpo
y yo con mi fantasía de abrir la puerta y buscar con mi mano tu ombligo
tan sólo para encontrar el origen de mi mundo.
Te estoy buscando Josefina, será mejor que aparezcas!
Otras han venido incluso con tus pies o tu cabello,
y me dicen: No desearás la mujer de otro,
pero tú nunca has sido de nadie, ni siquiera mía.
Ya aparece que no quiero perderte más.
Quién podría ganarme como me has ganado, Josefina de mis amores.
Seguramente los jóvenes todavía te voltean a ver
aún después de tres hijos
Dónde tus piernas bien torneadas y tus caderas imponentes
Dónde mis preguntas simples como por qué el cielo se llama cielo
y no se apellida Ángel
Dónde estás Josefina de mis amores
ahora, sí, cuando más te necesito!
Otras han venido a ser como tú,
hasta con ojos verdes;
ya ves, ahí está lolita con labios extravagantes
pero no son los tuyos, qué va!
Ya ves ahí está la mujer de gladiolas
con sus pechos come palabras y hasta tu altura.
Ay! dónde el corte de tu falda que sugería todo
Yo te extraño y lloro porque ya no apareces en las calles
donde mi pubertad conoció tu saludo y mi corazón tu beso.
II
Esas calles donde el polvo se atrevió a tocarte,
de donde tanto querías huir.
Qué es de ti Josefina pasionaria!
hace meses que no veo tus nalgas firmes ni mi espíritu latiéndote
Ah Josefina maldita, después de ti ya no hubo más deseos.
Otras han venido, sí,
ya ves, ahí estaba aquella colombiana,
mamá de la pequeña Valentina.
Tenía tus caderas aunque no tu piel.
Otras han venido, y más vendrán
pero no serán lo mismo.
Ah Josefina bendecida desde que te conozco,
dónde están los tacones que me hacían asomar a la ventana mis ojos devotos.
Ando dando vueltas por los rumbos donde tus cambios de look y de vida
nos hacían rencontrarnos,
y no apareces.
Doy vueltas también
en la cama donde me regalaste erecciones con tu sonrisa la más amable,
y nada
de nada.
III
Carajo! Qué tanto esperas para aparecer?
No tengo varitas mágicas ni amuletos.
Dime dónde estás y yo iré por ti,
no hay problema;
sólo ya no quiero extrañarte,
ya no quiero encontrarte fragmentada en todas las mujeres.
Sal ya de donde quiera que estés Josefina linda.
Aún me veo afuera de tu baño oyendo la regadera que jugaba con tu cuerpo
y yo con mi fantasía de abrir la puerta y buscar con mi mano tu ombligo
tan sólo para encontrar el origen de mi mundo.
Te estoy buscando Josefina, será mejor que aparezcas!
Otras han venido incluso con tus pies o tu cabello,
y me dicen: No desearás la mujer de otro,
pero tú nunca has sido de nadie, ni siquiera mía.
Ya aparece que no quiero perderte más.
Quién podría ganarme como me has ganado, Josefina de mis amores.
Qué grande Josefina, ¿no?
ResponderBorrarCreo que todos y todas tenemos una figura así en la vida, y se le añora muuuuucho y no se le olvida, aunque al final puede que ni se parezca a nuestro recuerdo.
Amé este poema. Lamento no saber hacer críticas menos emocionales.
P.D.: lock[ito], luc se escribe look
=)